Los hijos nunca son un error: entrevista con Mariana Belloso

En #loquenotehancontado hemos hablado sobre temas de la sexualidad, masturbación, sexo y demás pero aún nos faltaba una parte: historias reales que surgen entorno a los embarazos en la adolescencia. Estadísticas del Diario ContraPunto revelan que de enero hasta agosto del 2011, se reportaron 2.442 partos en niñas entre los 15 a 19 años.

Hoy traemos la historia de Mariana Belloso, editora, periodista, economista y madre soltera, que ha logrado sacar a sus hijas adelante en base a sacrificio y entrega. Ella habla sobre cómo cambió su vida al enterarse que estaba embarazada; las problemas que ha tenido que afrontar y cómo ha llevado su vida laboral con su maternidad.

¿Cómo fue la relación con sus amigos cuando se enteraron que estaba embarazada?

Digamos que ahí unos diferencia quiénes son los amigos de verdad porque hubo gente que sí se me alejó, pero hubo otros que no, y se portaron de las maravillas conmigo. Mis compañeras que no trabajaban ni nada me organizaron te; gente que se portó muy bien y gente que se portó muy mal. Hubo compañeras del colegio que me llegaban a ver a la casa solo para saber si era cierto que estaba embarazada, la gente de la iglesia igual se me alejó; son cosas que en ese momento afectan bastante porque uno quisiera tener más apoyo no a gente que lo critiquen a uno. Pero sí, las amistades que eran de verdad se fortalecieron y gente que estaba ahí seguimos siendo amigos.

¿Y con su pareja como fue la relación?

Fue difícil porque él no quería asumir la responsabilidad. Me decía que se iba a hacer cargo de la niña y le iba a poner su apellido y todo, pero no se quería casar (que era lo que mi familia quería) Entonces ahí se complicó la relación de nosotros porque mis papás me dijeron “bueno si él no se casa con usted no lo queremos ver acá, no queremos que usted ande con él”. Y así fue, me tocó alejarme de él, y fue bien duro porque con él la relación no era “de juego”. Teníamos planes de que realmente nos íbamos a casar, antes, incluso de que yo saliera embarazada, que nos íbamos a graduar y casar; entonces ya a la hora de ver las cosas serias sí cambió.

¿Y en algún momento cuando estaba embazada no quiso tirar la toalla?

Pues quizá por la misma educación que yo recibí nunca consideré el aborto. Cuando yo tenía 15 años nos pasaron una película de los métodos del aborto (que por cierto lo pasó una gente de una iglesia que se llama “Cristo Redentor”) que decía como hacían para sacar a los niños: las inyecciones de solución salinas, que meten espéculos para despedazar al niño. Todas esas cosas a mí me habían marcado de que yo no haría eso. Yo no estaría en contra del aborto, en lo personal. Yo creo que cada mujer sabe en qué condiciones quedó embarazada y nadie debería de obligar a una mujer a convertirse en madre si no lo quiere, pero en lo personal no lo haría aunque no crítico quien se siente obligada a hacerlo, porque yo tenía el apoyo de mi mamá; porque ella por más que se enojó conmigo al principio, siempre me apoyó, siempre me dijo que iba a estar conmigo y me aconsejó un montón desde un principio. Yo creo que eso hizo la diferencia.

¿Llego un momento en el cual tenía muchas cosas frente a usted: la niña enferma, el trabajo, el estudio… qué hizo en ese momento?

Pues hay días en los que uno sabe ni qué hacer. Una vez cuando la niña se me enfermó de rotavirus, lloré y dije: no voy a poder salir de esta, cómo voy a hacer… cuando de repente hay problemas económicos, el dinero no alcanza y la niña tiene hambre, pues eso, a veces uno dice por qué me metí en esto… o sea, sí, somos humanos y por más que queramos, siempre hay un momento en el que uno dice ¡púchica! O uno piensa que que diferente sería si hubiera hecho las cosas de diferente manera; si primero me hubiera casado, si primero hubiera hecho mi casa, si primero me hubiera graduado, la cosa es que se llegan a pensar…

Hay momentos en los que uno se desespera; en realidad la maternidad es una cosa que escapa toda lógica: en medio de la pobreza, en medio de los peores problemas, en medio de la enfermedad… uno ve al niño riéndose con uno y ya. Yo me acuerdo que en los días que estaba más cansada (que estuve estudiando, trabajando y que viajaba el montón en bus) Adriana, que es mi niña mayor, tenía la costumbre de salir corriendo y decirme: ¡mamá, mamá! Y cuando yo la veía corriendo (que todavía lo hace), en la cochera a recogerme ahí se me olvidaba todo, las cóleras, el hambre, el cansancio. Por eso es que te digo que ser mamá es una cosa que escapa la lógica; mis hijas son mi gasolina, ellas mismas son mi motor.

¿Cambiaría algo de su vida?

No, creo que no, tal vez… yo podría pensar, ¿si volviera a hacer las cosas de nuevo, qué haría diferente? Esperarme a estar más preparada, casarme… además no podría decir eso porque no tendría las niñas que tengo y no sería la persona que soy. Entonces no, realmente no cambiaría nada. Al final sí se siente una diferencia porque por ejemplo con Clarita, a pesar de que las cosas no ha sido fáciles, pero yo estaba más madura, más preparada, ya tenía un mejor trabajo… Las cosas han sido un poco más fáciles. Pero también es diferente porque no tengo la energía que tenía con Adriana, y a ella le podía dedicar todo mi tiempo y a Clarita le toca compartirme con Adriana.

Yo creo que una de las cosas que también dificulta es la falta de compresión de los jefes para las mujeres que somos mamás y que trabajamos; porque hay jefes que abiertamente dicen “yo no contrato mujeres con niñas porque solo son permisos, que se me enfermó el niño”. Bueno, el jefe que yo tenía en el Diario el Mundo que de hecho era muy buen jefe una vez yo le hablé por teléfono y le dije: mire, no voy a poder llegar temprano porque la niñ… y me interrumpió y me dijo: ay la niña, siempre la niña. Eso me dolí un montón porque así como era que de vez en cuando si tenía problemas y me tocaba faltar a algunas cosas o llegar tarde por la niña; igual, si eran las doce de la noche yo estaba a las doce de la noche trabajando, trataba de compensar… pero ellos quizás no se fijan, además cuando uno tiene hijos y sabe que de su trabajo depende la comida de sus hijos, uno se esfuerza por hacer el trabajo bien, porque sabe que en cualquier momento lo pueden despedir. No es como un soltero, que puede decir: bueno ya me voy ahí que les quede; uno no puede darse ese lujo y uno aguanta más cosas que una persona que no tiene responsabilidades y eso en los trabajos no lo comprenden y lo ven más a uno como un problema y es bien complicado y difícil demostrarles lo contrario pero también es bien satisfactorio cuando uno logra comprobarles lo contrario.

¿Y en su trabajo actual ha tenido problemas?

Depende, porque tengo varios jefes y algunos de ellos son más comprensivos que los otros. Pero sí tengo un jefe que no es tan comprensivo pero los demás compensan. En mi trabajo actual se fijan más en hacer lo que se pide a tiempo y no tanto en el tiempo que se está presente. Y como siempre he sacado el trabajo que me han pedido no he tenido mayores problemas, pero la vida sería más fácil si los empleadores nos dieran mayor flexibilidad, si invirtieran en guardería. Antes, de Clarisa yo pagaba $125 al mes de guardería y yo con todo gusto los hubiera pagado en una guardería de la empresa. Lo que uno no pide que le regalen nada sino que la empresa invirtiera en una guardería. Yo les pagaría porque la tranquilidad de uno es que no está físicamente cerca de ellos entonces tenés que salir a una hora determinada a sacarlos… pero eso aquí las empresas están lejos de entenderlo.

¿Qué hace Mariana Beiioso en las mañanas? ¿Cuál es su rutina?

Me despierta Adriana porque ella se arregla solita y se va en microbús al colegio. Llega en la mañana a decirme cualquier cosa y es ella la que me despierta. Generalmente después que Adriana se despierta Clarita se despierta también, mi mamá que es la que se despierta más temprano ya está aquí abajo. A veces mi mamá no está por alguna razón, pero generalmente ella es la que está siempre aquí; ella me da desayuno antes de irme al trabajo, me alisto, me voy al trabajo porque tengo que estar a las 8.30 am allá, tengo reunión a las 9.00 am. A veces por cualquier razón me agarra la tarde. Hace poco me agarró la tarde porque la niña se cayó de cabeza de una silla y estaba toda llorona y me quedé un ratito viéndola y le escribí a mi jefe: mirá voy tarde porque Clarita se cayó.

Llego al trabajo y generalmente yo dejo un día antes las cosas en orden en el trabajo porque la reunión de la mañana es para ver en qué andan los periodistas o qué anda cubriendo cada quien. Entonces yo un día antes dejo asignado como en lo que va a andar cada quien y ya en la mañana solo es de llamarme y verificar quién anda haciendo lo que le corresponde; luego entro a la reunión y en la reunión planteo en lo que andan trabajando los periodistas, hago mis propuestas de tema y ya después de eso me toca como darle seguimiento a ellos después de la reunión. Al salir de la reunión en la mañana uno tiene que ir a ver qué más temas hay, que no se nos haya quedado nada, hay gente que convoca bien tarde a las reuniones.

Además de ser editora me gusta salir a reportear, hago mis propios reportajes entonces a veces tengo entrevistas en la mañana, a veces el trabajo es bastante y uno no puede salir a almorzar entonces compramos comida o hay una cafetería ahí en la empresa y nos quedamos comiendo para avanzar un poco; por ejemplo los viernes son un día bien complicado porque se tiene que dejar el trabajo del día siguiente y además adelantos para el lunes, entonces uno sale más tarde. Yo ayer ni salí a comer porque me quería venir temprano estaba bien cansada; y en efecto, vine como a las 8:30 pm.

¿A descansar o a ver a las niñas?

A ver a las niñas pero nos estuvimos las tres acostadas en la hamaca. A veces los sábados yo me quisiera quedar durmiendo todo el día pero no puedo porque hay que ver a las niñas. La Adri ya tiene su propia vida social y su prioridad son los scout, entonces hay que llevarla. Me acuerdo de una cosa que me dijo mi mamá cuando yo estaba embarazada de la Adriana; me dijo “después que tengás ese niño nunca vas a volver a dormir tranquila” y en efecto es verdad.

¿Considera que Mariana Belloso es exitosa?

Yo sí me considero exitosa porque logré terminar lo que yo quería estudiar con todo y los problemas y dificultades. Tengo un trabajo que me gusta porque me encanta lo que hago; tengo un puesto de jefatura, y eso que en los medios de comunicación no hay muchas mujeres en los puestos de jefatura, tengo a mis dos niñas que están bien y sanas. Mi hija mayor está estudiando y es buena; tengo mi casa y mi carrito…

Tengo todo lo que necesito y ahí voy saliendo adelante como pueda, poco a poco… entonces sí no me quejo, creo que soy una persona muy bendecida; tengo amigos que son como hermanos y están ahí cuando los necesita, tengo la oportunidad de seguir estudiando y realmente no hay algo en lo que yo me sienta frustrada y diga “esto no hice”, porque además por mi trabajo viajo bastante entonces he conocido muchos lugares, he conocido Sudamérica, Europa, Asia, Estados Unidos… entonces no tengo ningún tipo de frustración en que yo digo que “porqué me convertí en mamá, no he hecho nada de esto o se me quedó pendiente esto”… realmente no. Y cuando te convertís en mamá tus prioridades cambian, ya no son tan centradas en vos; tus prioridades son también tus hijos, que estudien, que no les pase nada; y eso de que no les pase nada plantea un retos bien importante porque tenés que balancear que no les falten las cosas materiales pero también que no les falte tu cariño, tu tiempo de calidad.

¿Qué les podría decir a las jóvenes de ahora?

Que sean responsables, que piensen bien lo que van a hacer porque no es fácil; se puede llevar las dos cosas al mismo tiempo pero no es fácil. Si su prioridad en la vida es estudiar o su objetivo es estudiar porque primero tienen que fijar sus objetivos porque hay muchachas que su objetivos es casarse y ser mamás y yo lo respeto; pero si su objetivo es trabajar y se profesional que traten de hacer eso primero y enfocarse y no meterse todavía en compromisos de tener hijos antes porque si es más difícil, es mucho más difícil requiere, no es doble, ni el tripe sino que quizás unas diez veces más de esfuerzo de lo que tendría que ser si ella solo estudiara o solo estudiara y trabajara. Porque si yo admiro mucho a la gente que estudia y se pasa sus estudios trabajando; pero estudiar, trabajar y tener hijos eso sí que es difícil, entonces que se enfoquen.

Pero si por casualidad, por descuido, por coincidencia, por mal cálculo o porque se enamoraron terminan siendo mamás antes de lo planeado, pues que sean valientes y se hagan cargo de su responsabilidad, no se sientan frustradas porque la maternidad es otra aventura depende de ella vivirla bien y al final nuestros hijos no tienen la culpa de que no hayamos hecho bien los cálculos o hayamos salido adelantadas. Entonces los hijos nunca son un error y como te decía como están las cosas hoy en día es opción de cada quien si se convierte o no en padre. Hay tantos métodos anticonceptivos, tanta educación sexual, sino saben pregunten; yo sé que hay muchos hogares sobre todo en nuestro país que a los hijos no se les habla del sexo y a lo mejor hay muchas muchachas ahorita que en su casa nunca les hablaron de sexo pero ahora hay tanta posibilidad, tantas alternativas, entonces realmente no es pretexto y cada quien tiene la posibilidad y la responsabilidad más que todo de planificar su propia vida para no afectar la vida de los inocentes. A mí me duele en el corazón cuando veo a mujeres en los semáforos pidiendo y que tienen hasta ocho hijos porque es una gran responsabilidad, entonces tenemos que ser responsables de nuestra vida, pero también de la de nuestros hijos; que lo que nosotros hacemos no los termine afectando a ellos.

Así que si yo les pusiera dar un mensaje, porque no creo ser la persona más indicada pero si yo les pusiera dar un consejo y lo quiere tomar, es este: que sean responsables, que fijen sus objetivos y que trabajen en sintonía con esos objetivos porque si quieren casarse y tener hijos pues adelante porque la maternidad es algo muy bonito.

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