A mí me puede pasar: cáncer de cuello uterino (II)

Como ya vimos en el anterior post, el cáncer de cuello uterino es una enfermedad grave y que se está expandiendo rápidamente en el mundo, y sobre todo en América Latina. Estadísticas hablan que esta enfermedad es responsable de más muertes que todas las infecciones de transmisión sexual, exceptuando al VIH-SIDA.

En la siguiente infografía presentamos más estadísticas acerca del cáncer de cuello uterino y su impacto global.

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A mí me puede pasar: cáncer de cuello uterino (I)

El cáncer de cuello uterino es una enfermedad que está aumentando en el mundo. Se estima en más del 30,000 muertes por año por esta patología en América Latina y el Caribe. Este tipo de cáncer es más frecuente en las mujeres de los países subdesarrollados. Perú tiene la más alta incidencia a nivel mundial 535/100,000. ¿Pero cómo se desarrolla este tipo de cáncer?

¿Qué es el cáncer de cuello uterino?

El cáncer ocurre cuando las células en alguna parte del cuerpo comienzan a crecer sin control. Las células normales se dividen y crecen de manera ordenada, pero las células cancerígenas continúan creciendo y desplazando a las células normales. Aunque hay muchos tipos de cáncer, todos tienen en común este crecimiento celular descontrolado. El continuo crecimiento lleva a la formación de una masa tumoral. Esta masa puede ser tanto benigna como maligna.

Los tumores benignos no son cancerosos. Generalmente se pueden operar (extirpar) y, en la mayoría de los casos, no vuelven a aparecer. Aunque los tumores benignos no son una amenaza para la vida, es importante que las células de éstos no se diseminen a otras partes del cuerpo. Los pólipos, quistes y verrugas genitales son tipos de tumores benignos del cuello uterino, también denominado cérvix.

En cambio, los tumores malignos sí son cancerosos. Las células cancerosas pueden invadir y dañar tejidos y órganos localizados cerca del tumor; también pueden desprenderse de un tumor maligno y entrar en el torrente sanguíneo o en el sistema linfático, de esa manera, el cáncer de cuello de útero puede diseminarse a otras partes del cuerpo como los pulmones, ganglios linfáticos, recto, vejiga o los huesos de la columna vertebral. Al proceso mediante el cual el cáncer se disemina, se le llama metástasis.

El cáncer de cuello de útero es una enfermedad en la cual se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos del cuello uterino. Este tipo de cáncer comienza en la membrana que recubre el cuello uterino (cérvix), que es la parte inferior de la matriz (útero). El útero tiene dos partes: el cuerpo del útero, localizado en la parte superior, que es donde se desarrolla el feto; y el cuello uterino, localizado en la parte inferior que conecta el cuerpo del útero con la vagina, llamado también canal de parto.

El cáncer de cuello de útero no se forma repentinamente. En sus inicios, algunas células pasan de ser normales a ser células precancerosas, y luego cancerosas. Este proceso de cambio puede tomar varios años.

Las lesiones precancerosas de bajo grado se llaman neoplasia intraepitelial leve o neoplasia intraepitelial cervical 1 (CIN 1, por sus siglas en inglés). Son cambios precoces en el tamaño, forma y número de células que forman la superficie del cuello del útero.

Si las células anormales se diseminan con más profundidad dentro del cuello del útero o a otros tejidos u órganos, la enfermedad se denomina entonces cáncer de cuello de útero o cáncer de cuello de útero invasor.

Síntomas y diagnostico

Los cambios precancerosos del cuello del útero o cérvix generalmente no causan dolor. De hecho, generalmente no causan síntoma alguno y no se detectan al menos que la mujer tenga un examen pélvico y una prueba de Papanicolau. Los síntomas generalmente no aparecen hasta que las células cervicales anormales se vuelven cancerosas e invaden el tejido cercano. Cuando esto sucede, el síntoma más común es un sangrado anormal.

Por otra parte, si se presenta alguna de las siguientes condiciones, la paciente debe reportarlo de inmediato a su médico:

  • Cualquier flujo vaginal que no sea común.
  • Manchas de sangre o un ligero sangrado que no corresponda al su período menstrual normal.
  • Sangrado vaginal o dolor durante las relaciones sexuales.

La aparición de estos síntomas no siempre significa que se tenga cáncer, pues también pueden ser el resultado de otra condición. Sin embargo, se debe consultar a un médico para evaluar lo que está sucediendo. La prueba de Papanicolau es un examen citológico cuyo objeto es detectar células cérvicouterinas anormales. El procedimiento consiste en efectuar un raspado de las células del cuello del útero, éstas se envían a un laboratorio de citología donde son evaluadas.

Cuando se detectan lesiones preinvasivas de grado alto (neoplasia intraepitelial), generalmente se realiza un examen adicional mediante la colposcopia (un examen del cuello del útero con una lente de aumento especial), las biopsias y el tratamiento posterior de las lesiones sospechosas.

*tomado del sitio Merck Sharp y Dohme Argentina